Qué tal muy buenas noches, los saludo con afecto, como siempre, desde el punto de la comunicación.
Soy Enrique Laviada, en esta noche tengo como invitada a Alejandra Hernández Lara, ella es muy joven, está a punto a de cumplir 24 años de edad. Ella es madre soltera y de un tiempo a esta parte se dedica a la lucha libre.
Es el deporte que ella practica, es de las pocas mujeres de Zacatecas que ha subido a los rines profesionales de la lucha libre.
Pero además quiero decirle que ella tiene una historia de vida importante que compartir con nosotros, porque entre otras cosas ella se inició en esto de lucha libre debido a una historia de violencia intrafamiliar desde que ella era muy pequeña y que la acompañó desafortunadamente a lo largo de su vida hasta que decidió romper y rebelarse a esa condición de violencia.
Ale, pues… Buenas noches, gracias por haber aceptado esta entrevista.
¿Eres ruda o técnica?
Ruda, ruda, ruda.
¿Ruda?
Sí, mírame, luego luego dice un diseñador de equipos de San Luis Potosí: “Las personas luego luego se conocen al verse”.
A primera vista no pareciera que… Pero sí en el ring tú te defines como…
Sí, como ruda.
Y odias a los técnicos…
Será porque yo soy más explosiva, me enojo cuando las cosas no salen bien, y los técnicos… Soy más terrestre, los técnicos son más aéreos y más… el trabajo del técnico es que la gente “bravo, qué bien, los quiero mucho”, ellos te dan de comer.
Y nuestro trabajo no, es ser como somos en realidad.
Si a ti te la rayan, pues tú sabes que estás haciendo bien tu trabajo.
¿Te la rayan?
Sí, ya te acostumbras. De hecho en San Luis (Potosí) avientan jitomates y chiles, ya se los llevan.
Lleva la gente tomates y chiles.
Sí. La última vez que fui, acabé a las 12 de luchar y salí como a la una, porque no me dejaban salir las personas de ahí y es una arenita chiquita.
Le habías puesto en la torre a un técnico…
Era un exótico, un gay, se les llama exóticos. Se llamaba Ricky Sexy y es la estrella de esa arena, entonces toda la gente de ahí… era el local de ahí. Toda la gente…
Entonces hay distintos géneros, lucha de hombres, lucha de mujeres…
Relevos mixtos, parejas y gays, se les llama exóticos.
¿Y tú has luchado con hombres, con mujeres y con exóticos?
Sí, con todos.
¿Y como te ha ido?
En lo que cabe bien, gracias a Dios no me quejo de muchas lesiones, nada más tengo arriba este hombro, lesiones fuertes que yo diga “Híjole me dolieron hasta el alma y no pude”, nada más, mejor que a otros. Este hombro muy arriba, nada más.
Has estado en los rines de lucha libre profesional, según nos habías platicado… La triple A, el Consejo Mundial de Lucha Libre…
Mi primera oportunidad de lucha libre triple A fue… este… en Aguascalientes, ya será como año y medio, este… subí en una tercera lucha. Mi pareja fue La Hechicera y Yuriko, era un exótico, un luchador gay, este… y fue con Buena Niña, mi hermana, iba Mascarita Sagrada y May Flower. Fue terrible pero a la vez fue muy emocionante.
¿Porqué?
Ay, no. Porque yo estaba muy nerviosa, ellos llegan y hacen, bueno, ya ni siquiera marcan. Marcar es…
¿Dónde fue la lucha?
En Villa de Ramos, algo así, en Aguascalientes.
O sea todo salió bien, nadie nos lastimamos, fue padrísimo pero al mismo tiempo como que te bajas con el trauma de… ya los ves a ellos luchar y dices “órale”, y ya te ves y dices “Sí me falta, debo de subir”.
Ese día La Hechicera me dijo “Es que échale ganas, es que estás mal, es que…”, yo me bajé llorando, “ya, me retiro”.
Pasaron otros tres meses. La volví a ver en Loreto y de nuevo subí con ella. Subí con Leti Zera, con Vicky Carranza y con Cintia Moreno, de la dinastía Moreno.
Me subí, hice todo lo que ellas me dijeron, la lucha salió fantástica, y se bajó y dije
-¿Cómo ve señora? ¿Cómo voy?
-Bien m’hija, échale ganas. Tienes estilo y tienes con qué salir adelante.
¿Estás decidida a ser luchadora?
Sí.
¿Ya no tienes ninguna duda?
No.
Yo, cuando me pasó este problema de ahora, con lo que estábamos comentando del INDEZ, yo le dije a mi mamá “Tú vas a seguir en tu cargo que tú tienes porque yo a ti no te puedo comprar tu dignidad, ni me puedo comprar a mí, si se supone que voy a poner un ring, un área para lucha libre femenil a base de pisotearte a ti que eres mi mamá… No”.
“Si no se hace lo de mi… si a mí, si toman represalias conmigo y yo no tengo mi gimnasio, no le hace. Te lo juro que nada más que mis hijos estén grandes, Yo me voy a México y vengo siendo alguien Y vengo denunciando lo que a mí me pasa”.
Te refieres a que hubo un bloqueo a lo que hacías en el Instituto del deporte en Zacatecas?
Sí, de alguna forma siento que sí porque me mantuve como 22 días en jaque de… híjole, y ora qué voy a hacer.
Esto nadie lo sabe. Nadie. Yo me lo he guardado muy conmigo pero ya yo pienso que es tiempo de que salga a la luz. Y lo pensaba hacer si esto se me seguía complicando, yo quería hacerlo porque en realidad siento que es un puesto que yo me he ganado.
Cuando vine al programa, la primera vez que me invitaron, creo que di una muestra de lo que puedo hacer y creo que mi trabajo yo me lo he ganado.
Me he ganado a base de hambres, fríos, sueños… Híjole, de armar el ring que es bien pesado, de llegar a mi casa con las manos llenas de moretones, de luchar no nada más en el piso, sino en un ring lleno de tablón, donde te pellizcan las tablas y no hayas qué hacer
¿Empiezan ustedes por armar el ring, ustedes mismos quienes van a luchar?
Los luchadores profesionales nada más llegan con su maletita y ya llegan caminando y ya, es todo.
Pero los luchadores locales como dicen todos nos toca… Yo sé armar un ring, yo puedo armar un ring. Porque fue mi interés, de hecho es mi interés saberlo todo, no nada más…
Estuve en lucha olímpica y lucha grecorromana, porque siento que es la base de la lucha libre. No puedes subirte a un ring nada más a tirar golpes si no sabes. No me considero que soy igual, o sea, considero que soy dentro de las mejores.
Le estaba comentando yo en el programa pasado, que nada más… Yo cuando llegué, fui la única mujer que llegó y se quedó. Hay un chorro de mujeres, pero lamentablemente llegan y al ver el trancacito “¡ay, no, es muy rudo para mí! yo prefiero algo más técnico, o sea irme a bordar o por el estilo, Por eso estamos como estamos. Y a las mujeres que a veces sienten el primer trancazo, “Ya me voy, ya, ya”. Y es lo que pasa, lamentablemente.
Alejandra estuvo en un programa deportivo, se llama Barrera Deportiva, estuvo con Natalia Pescador, con otros luchadores locales y era una exhibición, el set por poco lo destruyen. Pero sí se dan fuerte.
Pues sí, Se levantó la duela (ríe). Sí.
La pregunta clásica también es si no hay mucho de show o de espectáculo en la lucha libre, ¿dónde empieza, dónde termina?
A mí cada golpe que me lo dan me duele hasta el alma.
Cada golpe que me dan igual en ese momento a lo mejor no te duele. Pero ya cuando te vas ya dices “Ay”. Tengo un moretón grandote de ese día y no me dolió.
Y me iba muy contenta pero aquí lo traigo. Y en el momento igual no lo sientes pero después llega el tiempo en el que, como digo, “ay, sí me dolió” o si no sale Buena Niña y dice…
Buena Niña es tu hermana…
Y mi rival en el ring. Ella es técnica, tiene una vocecilla luego luego y…
¿Qué le pasó?
Ella fuerte le ha pasado una desviada de tabique en su nariz, se pinzó su tobillo izquierdo y se quebró todos los dedos de enfrente, los primeros tres.
¿Cuando la golpeas, no sientes feo?
No, porque arriba es otra cosa, y arriba yo sé que entre más fuerte sea y entre ella más fuerte jale conmigo, trabaje conmigo, sé que a la gente le van a gustar los buenos resultados.
Me enojan las cosas mal hechas. Cuando las cosas se van del contexto y cuando las cosas no salen, ahí es cuando digo “Och, me lleva la fregada. Porqué no”.
Pero cuando salen bien y cuando que “mira, que me rompí”, “pos no le hace, salió perfecto y la gente dijo ‘bravo’”. O sea el aplauso de la gente no lo pagas con nada.
Que dicen… En Fresnillo soy bien conocida. Ahí hay una arena que se llama… en la Zapata. Hay una arena donde íbamos antes.
Íbamos antes cuando yo estaba con mi otro entrenador. La afición de Fresnillo es ruda.
Sí, caray. Oían mi nombre, oían mi música y luego luego todos empezaban a gritar que tenían miedo, miau, por Gatúbela. Y “Tengo miedo miau por Gatúbela” y baílale, y la gente encantada.
¿Cuál es tu nombre en el ring?
Gatúbela.
Y pues, la gente de ahí sí… y yo también siento un gran respeto hacia esa gente.
Entre todos los públicos, ¿el de Fresnillo es el que prefieres?
Sí, sí, el de Fresnillo por entusiasta. Alegres y gritan hasta lo que no y…
Los técnicos son minoría ahí…
Sí, los técnicos sí. Ahí toda la gente es ruda, de hecho. Toda la gente le gusta mucho… aunque hagas cosas malas ellos están contigo. Te apoyan y son…
Aunque te estén tundiendo siguen contigo, se ponen de tu lado…
Hay de públicos a públicos. En San Luis es muy diferente. Ya va preparada, llevan jitomates y chiles y te avientan de todo. Te bajan y te bajan entre dos y tú te metes corriendo.
¿Dónde más has luchado?
He luchado en Loreto, luché en julio aquí en Marcelino González en el Consejo Mundial con Amapola y con Iroka, ellas siempre andan juntas, pero ese día tocó a Iroka que se fuera de técnico con Buena Niña. Y yo me fui con Amapola.
Amapola es mi ejemplo, Amapola es mi… yo la veo y… yo no te alcanzo hasta que sea como ella.
¿Porqué?
Porque con subirse al ring impone. Tú la ves que se sube al ring y… Ella impone, sabes que impone su presencia, se sube, sabe la forma de moverse, sabe la forma de lastimar a alguien, sabe la forma de castigar, aguanta unos castigos terribles, este… es muy buena ruda.
Iroka te da unas patadas voladoras que dices “ay, ya”, nada más sientes lo que es esto (da una palmada) Y ya… se te borra, sofoca. Aunque agarres mucho aire te sofoca. Y te saca del ring porque te saca… y es genial. O sea…
¿Tú tienes hijos, hijas?
Yo tengo dos niños hombres.
¿De qué edades?
Said tiene siete años, va a cumplir ocho, y Irving tiene, este sábado cumple cuatro añitos.
¿Y les gusta que seas luchadora?
No, ellos… Soy su orgullo.
“Vamos, Gatúbela, échale ganas”, en el ring, y en la escuela “Mi mamá es luchadora ¿eh? Soy el único niño que tiene una mamá luchadora”.
Llego a la guardería y los niños:
-Señora, su niño se estaba tirando de la mesa donde le damos de comer tirándole patadas…
-Chiiin, pos ya…
-Pos ya no lo lleve a entrenar, señora.
-Chiiin, pos ya… yo hablaré con él.
Y pasan quince días y lo mismo: “Señora, su niño le estaba echando planchas a no sé quién”. Y otra vez “Chiiin”.
Vamos a hacer un corte. Ella nos platicará de dónde surgió su interés por la lucha.
Esta historia tuya de acercamiento al mundo de la lucha libre empieza con tu historia personal. Tú desde niña padeciste la violencia…
Sí.
¿De quién?
Desde chiquitita. De mi papá.
Desde muy niña.
Desde chiquitita. Me acuerdo que… híjole, cuando yo tenía como siete años, ocho, que yo estaba en la escuela, lo más que me acuerdo que yo y mi hermana… Tengo una hermana que se llama Ana. Yo tengo 23, ella tiene 22. Nos llevamos un año quince días.
Cuando ella y yo nos peleábamos, llegaba mi papá que no estaba, y estábamos llorando y nomás llegaba y “Límpiate y ya
-¿Qué les pasó? ¿se estaban peleando?
-No, no nos estábamos peleando, estábamos jugando.
-No, cabronas, se estaban peleando. A ver vengan. Se estaban peleando ¿sí o no?
-No.
-Sí. Tráeme el cinto.
-Sí.
-Mira, a ver. ¿Porqué le pegaste?
-No, Pa, es que espérate.
-No.
-No, es que espérate-. Ya sea que una u otra tenía que decir la verdad.
¿Sabes cuál era su castigo? Él agarraba así en su mano de aquí a aquí un puño de sal.
Si yo le había pegado a ella, primero a ella la agachaba, le ponía el puño de sal en la espalda y “Cómetelo… y si lo vomitas sabe más feo vomitado. Y córrele”.
Acabábamos con el cinto de pita marcada la figura en todo el cuerpo.
Y lo mismo: terminaba yo, me comía la sal y “Órale, agáchate para que tu hermana se coma la sal de tu espalda”, así… un puñotote.
Humillaciones…
Allí empezó. Después donde quieras, jodas donde fuera. Este… en la calle, las niñas con las niñas y los niños con los niños. La primera vez que él descubrió que teníamos un amiguito, fue como a los nueve años, nos puso una, en la calle, a él le valía dónde nos agarraba, él era de la misma condición como nosotros.
Para él no había que son mujeres, que están chiquitas, nada que ver.
Son mujeres en… tus hermanos…
Cuatro. Puras mujeres.
¿Y golpeaba a tu mamá también?
Mi mamá no se podía meter, porque si ella se metía también la golpeaba.
¿Golpeó a tu hermana con un martillo, me decías en el corte?
Sí. Ella tiene la mandíbula dislocada, a ella le pegó con un mar… ¡No! O sea, fue un montón de cosas. Ésa fue su primera, una abierta de mandíbula, ella comía algodón y se quedaba así (abre la boca) ella no podía hacer nada, a ella le ha tocado desde, híjole, muchas cosas.
Le ha tocado desmayadas, este, que te avienten un bote de agua como un perro, amanecer y despertar desmayada y desnuda de aquí para arriba, o recién aliviada.
O sea, híjole, son muchas cosas Que tú en el tiempo pasa y pasa y pasa y…
¿A qué se dedicaba tu papá?
Se iba en temporadas A Estados Unidos pero él siempre estuvo muy enfocado a hacer sus cuestiones de su casa. Él Tiene dinero, tiene Muchas camionetas, tiene su casa, tiene terrenos, tiene de dónde sacar.
Y si tú vas y le dices: Papá, me sacaron de mi casa porque rento, Préstame un cuarto, réntamelo.
¿Sabes qué es lo que te hice?
-¿Yo te hice a tus hijos?
-No- pos que no.
-Entonces a la jodida, te moriste para mí desde que tuviste tus hijos, ya no eres mi hija.
Y él tiene forma de… su casa de aquí está sola, sola, sola, él está allá
En Estados Unidos
Sí. Y tiene de dónde. Tiene papeles.
Y esta historia de violencia era cotidiana, por cualquier cosa.
Él se iba un mes y regresaba un mes. Al mes nosotras estábamos de “Chin, ya va a venir mi papá. Y ya va a venir, y ya va a venir”. Era lo mismo, por cualquier cosita.
Yo nomás recuerdo que una vez iba para la secundaria y yo no tenía un libro, a mí me faltaba un libro, una amiga me hizo el favor de pasarme el trabajo, nos fuimos a mi casa, este… para ese entonces a él le valía que nosotras tuviéramos que hacer lo que fuera
Así anduvieras en la escuela Tú tenías que cargar piedras y trabajar como un albañil para que él levantara su casa. Yo dije “es que no puedo voy a estudiar”. Hice la tarea y…
-Papi ya es muy tarde, déjame llevar a mi amiga adonde se toma el camión porque no sabe dónde es.
-No.
-Por favor, me pasó a mí el trabajo. Yo lo necesita para pasar, déjame llevarla.
-No, no, no, no y no.
Pos ya nos fuimos pa la casa y córrele, córrele pero ya. Te dejo, Te digo dónde y me regreso. La dejé en el camión Y de regreso, ya cuando iba a medio camino él venía con una soga de polea y no dijo nada, nomás me dijo: “¿Querías golpes, verdad?”.
Yo ya sabía que llegando a la casa no me la iba a acabar. Yo ya sabía que llegando a la casa iba él a acabar conmigo.
¿Qué pasó?
No, llegando a la casa, me agarró del cabello, Se tiró arriba de mí, me empiezo a golpear y a golpear y a golpear con los puños, a patadas, como pudo… (suelta el llanto).
Me agarró del cabello y me metió a un cuarto oscuro donde él tenía su madera. Yo le tenía miedo a las arañas, y ahí había un chorro.
Yo le gritaba que me sacara de ahí, me empezó pegar con la soga, me abrió las piernas, me acuerdo que traía un pantalón amarillo y el pantalón estaba todo lleno de sangre.
Me agarró y me sacó del cuarto y me llevó a llevarle de comer a un cochino que él tenía en otro terreno. Cuando estábamos ahí, me decía que me iba a cargar la chingada, que… un chorro de groserías. Llegando ahí le dimos de comer al cochino y otra joda.
Yo esa vez no había comido nada, nada más había desayunado y ya era muy noche. Yo me sentía muy mal.
Mi mamá estaba haciendo algo de cenar pero ya era muy noche. Mi papá llegó y me aventó contra el lavadero y me dijo que me pusiera a lavar todos los trastes, que no me iba a dar de cenar hasta que terminara de los trastes y que había quedado.
Me puse a lavar los trastes, para eso la toma de agua estaba en la calle, yo tenía que abrir el agua hasta la calle, este… Salí, dije “ya me voy”.
Al abrir me fui con una vecina que vive atrás de… en la calle de atrás. Y llegué Suplicándole que me dejara quedarme ahí, que yo me tenía planes para irme.
Me vio cómo estaba de… la cabeza así, toda roja, en la cara, las piernas bien rotas, o sea, bien reventadas, y dijo “Es que espérame, no te muevas de aquí, voy a acompañar a mi mamá ahí abajo y orita regreso”.
Y ella fue y le habló a mi abuelita, la mamá de mi papá y a mi tío. Ellos llegaron conmigo, ellos me cuidaron, ellos estuvieron conmigo.
Me acuerdo que mi abuelita llorando me quitaba el pantalón con agua tibia porque ya tenía allí pegado. Me acosté, me dolía un chorro. Me acosté a dormir y al día siguiente llega mi papá y me pregunta:
-Hola, ¿cómo te sientes?
-¿Cómo cree que me sienta?
-Tú te la buscaste, si tú no te haigas salido, yo jamás te haiga hecho esto.
Fue la primera. Viví con mi abuelita y con un tío por un tiempo.
Trabajaba haciendo piñatas, Iba a la secundaria, después trabajaba vendiendo huevos sábado y domingo en una cremería en Abastos, de ahí sacaba para mi escuela. Mi tío también me ayudó mucho. Él era taxista, me ayudó mucho.
¿Hermano de tu papá?
De mi papá.
Después resulta que mi mamá se enferma y me tengo que regresar a la casa. Es lo mismo, yo ya estaba en tercero de secundaria, estaba por salir.
Y resulta que una vez en un concurso me gané unos boletos para ir en un tiempo a la disco Albatros.
-Papá, quiero ir a la disco.
-No.
-¿Porqué?
-Las discos son para mujeres de 20 en adelante, y aparte las mujeres no pueden andar ahí. Todas las mujeres que están ahí son de la calle y tú no puedes andar ahí.
-Pero es que yo quiero ir, mis amigas van y dicen que son tardeadas y que están padres y…
-No vas a ir.
-Por favor.
-¡Te dije que no ibas a ir!
Y otra igual.
¿Otra golpiza igual?
Ahí acabó con mis costillas, me rompió las costillas, la nariz me la dislocó, y yo de tanto coraje y frustración que traía decidí irme al cuarto de mi mamá, agarrar el cajón de pastillas y metérmelo todo…
Me lo metí. Yo ya lo que quería era acabar. “Ya”, dije, “ya, se acabó”.
Pos ya, en cuanto me lo tomé como a la media hora me fui a dormir, eso era en la mañana, un sábado.
El sábado, todo el sábado yo me la pasé dormida. El domingo igual, el domingo como a las dos de la tarde desperté. Mi papá iba a matar el cochino que tiempo antes me llevó a dar de comer.
Yo empecé a torcerme toda, mis manos se hicieron así, mi cadera se salió, mis brazos así, mi boca se torció, mis ojos se hicieron para arriba, no podía hablar y mi mamá:
-¿Qué hiciste?
-Me tomé el cajón de pastillas.
Y mi mamá llorando, es que:
-Vamos al hospital… ¡Humberto, préstanos un carro, vamos a llevarla al hospital!
-No, mi hija se quería morir, Dios que la ayude, qué bueno.
Mi mamá agarró y me llevó a la Cruz Roja. En la Cruz Roja llegué Reflejos y en ambulancia al hospital. Estuve internada un tiempo.
Cuando salí a mi papá le dije que yo ya estaba bien harta, siempre era lo mismo, golpes, golpes, golpes, golpes, donde fuera.
En la secundaria, una ropa bien tú no la traías, te privabas de tantas cosas… todo por estar soportando…
¿Y decidiste entonces irte de tu casa?
Yo salí y le dije:
“¡Pero se lo juro que es la última joda que me pone. Se lo juro por Dios! ¡Con el primer perro que me encuentre, me voy a ir! ¡No le hace cómo me toque!”
Yo sabía que era mi… Si yo me juntaba con alguien, él me iba a dejar en paz
Yo ya me había muerto al momento de Yo juntarme con alguien, este…
¿Y encontraste a alguien?
Sí, a los 15 días conocí al papá de mis hijos. Y a los 22 días de conocerlo me fui con él.
Duré 6 meses sin estar con él, como amigos. Al año dos meses me embaracé de Said. Tuve a Said, viví un tiempo con él, este… Otra vez la misma historia se repite, violencia y violencia y violencia, y dije…
Ahora de la pareja. Primero el padre, ahora la pareja…
Dije “ya”.
Pero en ese momento no estaba como tan dejada de que me pasaran las cosas, o sea yo ya… Ya no lo permitía tanto.
Entonces él es una persona que sufre de adicciones, él se drogaba, llegaba drogado y a golpear, a pelear.
Me acuerdo que, igual, salí de mi casa y salí con tres cambios. Trabajaba yo en Soriana, salí con mis tres camisas, dos cambios para el niño y embarazada de dos meses, del chiquito, y vámonos para la calle. Me fui, embarazada.
¿Te fuiste?
Me fui.
¿Para siempre?
Renté un cuartito.
Mi mamá me regaló dos sillones. Dormíamos en dos sillones juntos mi hijo y yo… este… después fui progresando, juntaba dinero y compraba mis cosas, renté una casita más o menitos, y fui saliendo adelante.
Después me encuentro… tuve una pareja, este… tuve una pareja a la cual quise mucho y a lo mejor la quiero porque me apoyó mucho tiempo, fueron más buenas que malas.
Con él yo, después de que me fui de con el papá de mis hijos, estuve con él. Duramos dos años, siempre nos la llevábamos bien, él entraba a trabajar a las nueve, yo iba y lo llevaba, a la una iba a darle de comer. A las seis iba por él, él dormía en mi casa, vivía conmigo, yo sabía que él tenía una niña.
Yo le decía que el sábado era su obligación ir a ver a esa niña.
Resulta que a los dos años me entero de que él se robó unos papeles de un terreno que yo estaba haciendo con mucho esfuerzo.
Discutimos, él se fue, regresó y yo no estaba me había ido con mis amigas. Me resultaron siete puntos de mi dedo, aquí está, y el dedo… este hueso afuera, con una quebrada expuesta, con un tambo de agua.
No supe ni cómo, yo cuando llegué, él salió, me puso el primer golpe, caí desmayada yo, sí oía pero no carburaba, o sea no podía defenderme porque estaba desmayada.
Nada más oía. Yo sentía las patadas en mi cabeza, yo sentía que él me decía que era una perra igual que todas.
Cuando abrí los ojos -estaba yo en la casa de mi hermana-, cuando abrí los ojos nada más lo único que vi fue a él así con el tambo de agua, vi cómo me lo echó.
¿Estamos hablando de tu segunda pareja?
Ajá. Cuando desperté…
Entonces siempre has sido…
Sí. Cuando yo desperté, mi hermana estaba arrastrándome hacia adentro con el dedo ya afuera, y él me decía…
¿Cuál de tus hermanas, la que es luchadora también?
No. Ana, la que tiene dañada la mandíbula.
Cuando yo abrí los ojos, le digo, estaba ya con el dedo así, me metí para adentro y me dijo: “Vámonos con mi mamá”, “no”, “vámonos con mi mamá”, “no”. No, porque yo sabía que si yo me iba con él me iba a ir peor.
Él lo agarró la desesperación y agarró mi dedo y hizo esto, ya mi dedo quebrado. Lo agarró y lo movió, ¡y lo movió y lo movió! ¡No! Yo…
Yo bramaba, no tanto es tanto el dolor, es de “Aquí está quebrado y me lo está haciendo así… Me lo va a romper más o algo por el estilo”…
Y quedó así. Le habló mi hermana a los preventivos, le quebró su teléfono, se lo llevaron, lo metieron preso…
Así quedó. Cuando lo meten preso, yo me entero que llegó su esposa y me entero que tiene un niño de tres meses.
A su esposa le decía que lo mandaban a trabajar a San Luis Potosí, y a mí me decía que el sábado iba a ver a su niña. Y resulta que él estaba casado, que él tenía su niña, que él tenía su bebé recién nacido y yo no sabía.
De ahí dije “Ya no más, ya, se acabó. Ya no puede ser”.
Pasé mucho tiempo en depresión, entré en una depresión muy fuerte, porque no podía ni cambiarle el pañal a mi bebé. Mi bebé estaba chiquito…
¿Dónde trabajabas entonces?
Me salí de trabajar. No quería hacer nada, fumaba y tomaba café negro.
No comía. Mi hermana “ándale, come”, “no tengo hambre”. No podía ni cambiar a mi hijo, no podía hacer nada.
Hace cuánto que no ves a tu papá…
Tengo orita como unos cuatro, tres años que no lo veo.
Y ya después una amiga me dijo “Vamos al desfile, mira, se pone muy bonito… Tus niños siempre están encerrados, sácalos, ellos no tienen la culpa y…”, “Bueno, vamos”.
Para esto ya conocía yo a Ráfaga, es el entrenador del Gimnasio donde yo estaba. Con él empecé. Resulta que yo a mi hijo le decía: “Mira, mi amor, yo conozco a un luchador” “ay, sí, mamá, ya parece”, “sí mi amor te lo juro que yo lo conozco”.
Y que pasa ráfaga en el desfile. Mira, hijo, Grítale a Ráfaga y verás. Pos se salió Ráfaga y llegó y me saludó.
-Hola, cómo estás
-Bien y tú
Oye porqué no me llevas a tu niño a entrenar?
Él conocía tu historia?
No.
No, ya tenía Muchísimo tiempo de no verlo. Trabajábamos juntos él y yo en Soriana
De hecho él me decía “soy luchador”. Y yo me reía, decía “ay sí, ya parece”.
“Sí, soy luchador”. “Aaay, se me hace que…”
Ráfaga. No sé quién es Ráfaga. Y ya decía… Por qué no me llevas al niño al gimnasio
Le dije “Sale, el lunes te lo llevo”, ya es justo que mi hijo salga adelante. Y se lo llevé el lunes, y loo me decían súbete, no, me van a golpear, ya los vi que Son bien montoneros, no te vamos a golpear vas a bajar de peso, Vas a empezar a echar maromitas
Y te vas a distraer y Vas a descansar
No, son bien abusivos. Los hombres siempre son bien abusivos.
Súbete. Duraron como un mes y medio diciéndome que me subiera al ring.
Y ya hasta que me dijo “En serio te lo aseguro que vas a bajar de peso”. Súbete, pues, ahí voy.
Empecé primero con Maromitas y a los cinco días llego con mi hermana: “No, tienes que ir, porque tú vas a ser mi pareja”.
-No pero es que…
-Vamos a ir. Sí, vamos.
-No es que… y luego ¿si me golpeo?
-Pos de eso se trata, pero le vamos a echar ganas. Y vamos a demostrar que vamos a poder.
Y empezó a irme mal. Y al último mi hijo se bajó, ya no quiso entrenar, dijo “No, ya no más”, ya no la agarró en serio… Y yo me quedé.
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Tienes proyectos, ¿verdad? Te dedicaste entonces a la lucha, te subiste al ring, luchadora primero, después ruda y ahora quieres dedicarte profesionalmente a la lucha libre y ser una estrella…
No voy a descansar hasta que diga lo mismo que Amapola.
Hay un comercial en otro lugar donde sale Amapola luchando. Ella dice textual, este anuncio me pone la piel chinita, casi siempre que lo veo me pongo a llorar, porque sí es cierto.
Grandes golpes de la vida y que todos los hombres le dicen que porqué es luchadora si ése es un deporte para hombres. Pero quién más va a saber del dolor si no somos nosotras las mujeres, y luego dice que ella es Amapola, es luchadora profesional y es mexicana. Hasta que no diga yo eso con mi nombre, voy a luchar.
Y quieres formar una escuela de lucha libre femenil en Zacatecas.
Sí, la primera.
Y te están apoyando.
Me está apoyando mi madrina, Sarita.
Sara Buerba es tu madrina…
Porque fue la única persona que me dijo “Vamos a echarle ganas”, aparte de la directora del Cepavif. Ella, yo estoy yendo
Centro de Atención a Violencia Intrafamiliar. Ahí te apoyan con terapias, con Servicio médico, o sea, con lo que tú pidas ahí te apoyan. Es un muy buen lugar adonde las mujeres que a la mejor también son lastimadas
Todo es en absoluta confianza, todo es confidente, nada sale de ahí, ellos cuidan mucho esa parte.
A todas las mujeres que estén sufriendo una etapa de éstas que es tan dolorosa, tan dura, tan difícil de sacar, que no puedes, te sientes así y así, encerrada aquí, no puedes.
¿Qué les dirías?
Que busquen ayuda donde sea y como sea, que no se vayan… es difícil decirles que no se dejen pero busquen ayuda. Pueden recurrir a muchos lugares. Ya no es lo mismo, antes se daba mucho el caso Y no había nadie que metiera una mano por ti
Ya ahorita si ellas quieren pueden llegar a ser alguien.
Por mis hijos y porque tengo un montón de hijos, no, ya. Primero está tu integridad física como mujer, tu valor de mujer, el salir adelante, y te aseguro que Si tú sales adelante como una, te lo aseguro que todos tus hijos y tú van a salir contigo, y no va a pasar nada, van a estar muy bien todos.
¿Te sientes recuperada?
Sí. No al cien porque todavía me duele, y me duele mucho.
Y ustedes lo vieron, cuando yo platico lo siento que lo estoy viviendo.
Es más fuerte el dolor físico o El dolor sentimental
El dolor sentimental.
¿No se compara?
No.
¿Con los sentimientos?
No.
No podía levantarme en ocho días, la pierna todavía la traigo marcada, pero qué creen que aquí adentro todavía duele más.
Será como unos Tres años, dos, por ai.
¿Que no lo ves?
Que no lo veo
Y si lo vuelves a ver ¿qué le dirías?
No sé, a lo mejor no le diría nada pero… Yo me imagino el día de mañana que él necesite de mí O que le pasara algo que Dios no quiera, le pido a Dios que me lo cuide mucho.
¿No lo odias?
No.
¿No hay odio en ti?
Ya no. Antes sí. Nomás Lo único que me queda es el dolor de ver todo lo que me convirtió y todo lo que yo hice.
Lo perdonaste… ¿cuál es el proceso?
No es que… o sea… lo puedes definir. Pero ya después, él una vez se enfermó de los riñones y fue a parar al hospital y, ay, no, Yo también Sufrí, Porque sé que es mi papá.
Además mi abuelita… fue mi encomienda. Si alguien yo quiero en la familia es a mi abuelita, su mamá, porque ella siempre me cuidó, me dijo muchas cosas. Ella para mí es una…
Y ¿qué te encomendó?
Que si algún día mi papá necesitaba de mí, me lo encargaba mucho, Si ella ya no estaba.
¿Y tú lo cuidarías?
Sí. Si algo le pasara, sí. Aquí el del remordimiento no sería yo. No lo hago por venganza, en serio no.
¿Porqué lo harías?
Por cuidarlo. Aquí el del Remordimiento sería él en decir: “Chin, y yo todo lo que le hice”. Pero ni por eso, o sea.
Mi casa es su casa y cuando él quiera, cuando él guste, él ahí va a tener un espacio. Si él…
¿A pesar de lo que te hizo?
Sí, a pesar. Claro que va a ser distinto, o sea. Ahí ya no entrarían golpes ni nada por el estilo, pero sí sería muy distinto.
Cuando tú estás en el ring, estás luchando, ¿luchas en contra de ese recuerdo? ¿Es parte de lo que vives en el ring o tú te olvidas ya de todo lo que está afuera del ring? O estás pensando en esas historias de violencia que tuviste en tu vida…
No, En la gente, en el nervio de subir y que la gente vea qué está bien hecho, qué está mal hecho, Que no se te vaya, Que esté todo tu equipo bien, o sea…
El vestuario…
Tu vestuario… tus…
¿Son vanidosas las luchadoras?
Bueno, Niña sí. Aparte de que está una escuincla es una niña muy vanidosa, ella no sale sin sus Cinco capas de rímel en sus pestañas.
¿Y es técnica?
Sí es técnica.
Y yo no, pos nada más es bien fácil, mis mallas, mi leotardo y vámonos
Quién va a ver que ando pintada con tanto trancazo, lo que ven es el trancazo y ya. O el trancazo que tú le puedes acomodar a tu oponente.
Pero estás alegre, eres feliz, no lo haces con…
No, es mi vida. De hecho es…
…con malos humores allá arriba.
No, cuando estás muy estresada, lo utilizas pero en el entrenamiento.
Cuando te pasan cosas malas te pones y Correas y correas y correas y correas… y se te olvida
O si no sales con las de “Ah, Ya descansé con algo”.
Pero en la lucha no. La lucha es tu momento especial.
¿En tus relaciones de pareja has logrado restablecer una relación con un hombre ahora o no?
Pues no, ahorita estoy sola.
¿Es más difícil resolver la relación con el padre que con la pareja?
Sí, porque ahora ya… antes no estaba tu valor propio. Ahora ya lo tienes. Ahora ya no tan fácil te dejas que te hagan con…
¿Jamás permitirías que alguien te golpeara?
No, ya no.
Pobrecito del que lo intentara.
Sí. Sí, ora sí no respondo. Ora sí como sea.


q2ue manchada neta salio gatubela neta piche tan malagradesida yo fuy su compañero y nunca destaco como una compañera ni como alumna y laneta todo lo que dijo son mentiras
Comment por juan alejandro piñon — Mayo 6, 2009 @ 2:16 am |
condo luchabaos juntos ella nunca salio delas primeras y siempre ay meduele el hombro ay meduela la espalda ay meduele todo mentiras eso es para nunca entrenar y nunca armo el ring siemre fuiste una arastrada nunca destacaste y nunca destacaras aunque quieras pinche vieja bendida sonera jajajajajaj mejor de dicate a tu negosio con los anuncios enel periodico bendiendo mujeres te sale mas vendiendo las nalgas das lastima
Comment por juan alejandro piñon — Mayo 6, 2009 @ 2:20 am |
condo luchabaos juntos ella nunca salio delas primeras y siempre ay meduele el hombro ay meduela la espalda ay meduele todo mentiras eso es para nunca entrenar y nunca armo el ring siemre fuiste una arastrada nunca destacaste y nunca destacaras aunque quieras pinche vieja bendida sonera jajajajajaj mejor de dicate a tu negosio con los anuncios enel periodico bendiendo mujeres te sale mas vendiendo las nalgas das lastima
Comment por jose luis garcia acuestas — Mayo 6, 2009 @ 2:24 am |
a esta mujer la conoci, trabaja como escort, se auncia en el periodico como nena blanca etc… tambien nadama quejandose la cabrona, k le dolia la espalda, k la pierna, ni para vender las nalgas como dice el comentario pasado sirve.
Comment por manuel rodriguez — Agosto 7, 2009 @ 4:48 pm |
HOLA GATUBELA SOY TU SPERFAN NUMERO UNO JOSE MAURICIO GONZALEZ MATSUO QUIERO CONOCERTE Y QUIERES SER MI NOVIA Y DARME CLASES DE LUCHA LIBRE X FIS BESITOS GATUBELA Y ME REGALAS UNA MASCARA ATTE MAU
Comment por MAU — Agosto 23, 2009 @ 12:24 am |