Simitrio Quezada escribe

Agosto 30, 2009

Declaración de incapacidades

Archivado en: Uncategorized — Simitrio Quezada @ 9:17 pm

1. No sirvo para moverme entre la mafia de escritores que se entregan al grupúsculo, que no entusiasman a los lectores, que ya no los reclutan, que fustigan a todos y enaltecen a nada. No sirvo, señores, disculpen; no sirvo.

2. Es en serio, soy un perfecto inútil para ello. No tengo tiempo para embeberme en sus relaciones públicas, para ejercer la hipocresía y fingir que he leído a todos los finlandeses, australianos, escandinavos y suizos.

3. No puedo alabar a quien no conozco, sólo porque tiene un apellido raro o alguna vez, dicen, lo alabó Fuentes o Volpi.

4. Para que se me publicite como escritor no puedo, como algunos en mi generación, ejercer una prostitución moral o física.

5. Lamentable o afortunadamente me quedé en la etapa del monaguillo de 11 años, y lo peor es que ni siquiera puedo ser tan católico escritor como Chateaubriand.

6. No puedo, me resisto a mi realidad, me jalo los cabellos y quiero chillar de coraje porque no puedo escribir lo que sí quiero. Me es muy complicado ser tan sencillo. Ardo en un fuego verde que los demás no ven, que a veces ni yo mismo veo.

7. Dicen que soy un adulto, pero en mí sólo veo a un niño de veinticatorce años que no sabe rasurarse bien. Veo a un infante tras la pubertad con un dolor muy fuerte en la cintura y en la alegría.

8. Vivo engarruñado y con una acidez tremenda, a pesar de mi pequeñez. Es que soy un frutillo de manzano que no se atreve a caer entre los maduros podridos, un lector que se asoma al mundo de los dandis que viven de becas y mochadas de Conaculta y los institutos de cultura, que cenan con gobernadores para intercambiarse un prestigio que es como un tufo muy elaborado, mezcla de licor, colonias y orondas flatulencias.

9. Ya ni para desvelarme sirvo; sólo para llevar a mi niño a la guardería.

10. Será que en eso y en mi trabajo cotidiano pongo mi gozo, y no en las eventuales convenciones de caretas…

simitrio.quezada@ntrmedios.com

Abril 27, 2009

Ubuntu Jaunty Jackalope, problemas con el Index, Corrupted search

Archivado en: Uncategorized — Simitrio Quezada @ 11:47 pm

La solución es sencilla, y en Terminal:

Primero es:  sudo apt-get install tracker-utils

Después: tracker-processes -r

Y a seguir disfrutando.

Febrero 6, 2009

Nomás para recordar: Cómo nació Libres libres de a libra, según Jufrae

Archivado en: Uncategorized — Simitrio Quezada @ 4:53 am

jueves 30 de octubre de 2008

Libres libros de a libra

El martes 21 de Octubre, antes del nefasto cambio de horario y casi oscurita la mañana, Simitrio me pidió que le enviara una colaboración para el suplemento ‘Reloj de arena’, publicado semanalmente en El Diario NTR Zacatecas. Sin mayores pretensiones le comenté que buscaría algo del blog, y le daría forma de artículo en forma para ser publicado en periódico.

Confesaré que ya tenía pensado hablar sobre las ‘bibliotecas virtuales’, espacios donde paso la mayor parte de mi tiempo como cibernauta, y en donde he podido encontrar verdaderas joyas que ni siquiera hubiera soñado poder leer diez años antes.

Así que la entrada quedó lista en cuestión de media hora, aunque no pude enviársela por correo ese mismo día en la mañana. A media tarde y en una ‘escapada’ le dije que ya estaba lista, y mandé el documento.

Tenía la idea de que el ‘Reloj de arena’ se publicaba el miércoles por lo que (más…)

Enero 13, 2009

Cuento de Afectos Quereres – Lourdes

Archivado en: Uncategorized — Simitrio Quezada @ 12:17 am

La noche en que al fin Delia me confesó andar con el tal Mauro (“no te enceles: sólo es un amigo”, insistía ella cinco meses antes), eché mi ropa a la única maleta que teníamos en el departamento y me largué por las calles recién mojadas. La gabardina que me regaló en mi cumpleaños no era bastante gruesa para cuidarme del frío: hasta en eso había quedado a medias. Haciendo a un lado los pensamientos que ya no tenían caso, me encaminé al parque Darío buscando los taxis que ahí se apostaban.

Bajaba por la calle Roma cuando divisé uno, con el 297 en el frente. Tomaría el autobús de las once a San Andrés: en casa de mis padres conservaban intacta la que fuera mi recámara. Hacía la seña al taxista cuando una güerilla de chamarra beige apareció trotando por la otra calle, con una mano extendida hacia la puerta del vehículo. Iba a reclamarle, pues incluso el chofer ya me había encendido y apagado sus luces, cuando la muchacha gritó “mamá, dile a Ulises que se apure”. A la derecha, al lado de un niño jadeante, reencontré el nervioso caminar que diecinueve años antes me cautivara.

Lourdes fue novia de Javier, quien yo creía mi mejor amigo en la secundaria. Los tres estuvimos en el mismo salón y desde segundo noté que existía gusto entre ellos, a pesar de que ya le había confiado a él que Lourdes era mi amor platónico. En un principio no me preocupé porque Javier andaba con Ileana, la bastonera sensación de los desfiles, la que enseñaba más pierna. “¿Qué onda con la Lourdes?”, me echaba carrilla cuando los cuates íbamos a fumar por el rumbo del mezquite. “Ya agárratela, güey. Vamos a salir de tercero y tú todavía chaqueteándotela por ella”.

–¿Lourdes Torres?

–¿Qué? ¡Gustavo! –Mientras me abrazaba reparé que, exceptuando el color del cabello, la chica se parecía a su madre: recordé a aquella Lourdes que me pedía dejarla copiar en Matemáticas.– ¡Estás igualito!

–Tampoco: hay bastante diferencia entre quince años y treinta y cuatro.

–Mami ¿quién es el señor?– era evidente el cansancio del niño, quien tendría unos seis años.

–Un amigo, Chiquito… Hija: saca el cuaderno de mi bolsa. Gustavo: déjame tus datos para hablarte luego. Es que ya nos vamos… ¡Ay! No me digas que ibas a tomar el taxi…

La güerilla tenía la puerta abierta y la bolsa entre sus manos. Reí y Lourdes pasó una mano por su frente.

–¡Qué vergüenza! Estaba ganándotelo mi hija ¿verdad? (más…)

Enero 7, 2009

La presunta rivalidad de Salieri y Mozart

Archivado en: Uncategorized — Simitrio Quezada @ 8:21 am
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Ocurrió en los años alrededor de 1790 que Mozart, entonces en la cima de la fama, acusara a Salieri, cuya popularidad decaía, de plagio y de querer atentar contra su vida. Según el historiador Alexander Wheelock Thayer, las sospechas de Mozart podrían tener origen en un episodio ocurrido diez años antes, cuando Mozart vio cómo Salieri le quitaba el puesto de profesor de música de la princesa de Wurtemberg. El año siguiente, Mozart no consiguió ni siquiera el puesto de profesor de piano de la princesa.

Cuando la ópera de Mozart Las Bodas de Fígaro tuvo en principio un juicio negativo tanto del público como del propio emperador, el compositor acusó a Salieri del fracaso y de haber boicoteado el estreno (“Salieri y sus acólitos moverían cielo y tierra con tal de hacerlo caer”), comentará el padre de Mozart, Leopold, refiriéndose al primer fracaso de su hijo, fracaso sólo temporal, como demostrará más adelante el éxito de esta ópera). Pero en aquella época Salieri estaba ocupado en Francia con la representación de su ópera Les Horaces, por lo que es improbable que realmente haya tenido la posibilidad de decidir a esa distancia el éxito o el fracaso de una ópera.

Mucho más probablemente (y siempre siguiendo a Thayer), quien debió de instigar a Mozart contra Salieri podría haber sido el poeta Giovanni Battista Casti, rival del poeta de la corte Lorenzo da Ponte, autor del libreto de Figaro. Una confirmación indirecta de hasta qué punto esta disputa entre Mozart y Salieri pudo haber sido algo artificialmente montado está en el hecho de que cuando en 1788 éste es nombrado Kapellmeister, en lugar de proponer para la ocasión una de sus óperas prefirió reeditar Las Bodas de Fígaro.

Fuente: Wikipedia.

Noviembre 8, 2008

Burn after reading

Archivado en: Uncategorized — Simitrio Quezada @ 9:02 am

Octubre 16, 2008

Archivado en: Uncategorized — Simitrio Quezada @ 4:10 am

Octubre 3, 2008

¿Así será?

Archivado en: Uncategorized — Simitrio Quezada @ 4:17 am

Agosto 6, 2008

21 años sin Chava Flores, y sin La tienda de mi pueblo

Archivado en: Uncategorized — Simitrio Quezada @ 12:18 pm

Mayo 27, 2008

Lo que piensa Abel García Guízar sobre… (Segunda parte)

Archivado en: Uncategorized — Simitrio Quezada @ 10:37 am

Dos. Cuando era chico, y más habiendo vivido en el municipio de Villanueva, también solía divertirme con las chocarrerías de Antonio Aguilar en sus refritos. Me emocionaba el juego infalible de imaginar por adelantado, y confirmarlo ante la pantalla, que sus caballos ganaban todas las carreras de las que dependía la suerte universal de un rancho; que, sin despeinarse o recibir rasguños, sometiera a mano limpia a 10, 20 o más maldosos; que las pueblerinas quisieran todo con él; que se quedase siempre con el mejor partido; que no fallara con los tiros de su pistolón o lanzando su (más…)

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