Simitrio Quezada escribe

Junio 30, 2008

¿”Confía en Zacatecas” significa “Confía en las maquetas”? Dedicado a Fresnillo, Villa de Cos, Jerez, Tlaltenango y Jalpa

Los viejitos hablan de lo que hicieron, y los tarugos de lo que piensan hacer. Ésa es la desventaja de toda maqueta.

A veces parece que algunos gobernantes y burócratas fueron a Vips o Sanborns a comprar un libro café que se llama “El secreto”, y que dice que todo puede lograrse con sólo pensarlo.

Entonces resulta que ellos gobiernan otra entidad, una de propósitos, una que inventan con sus pensamientos “mágicos”.

Ese libro les dice también que no deben pensar cosas malas.

Por eso no pueden o no quieren enterarse de lo que realmente ocurre en la entidad.

Fuchi, ahuyentemos los pensamientos malos. No vean el canal de NTR, cámbienle a Disney Channel.

Para quitar el mal sabor de la balacera, vamos a hacer un evento sobre valores en Fresnillo. Nombramos un comité con los compas, y pasamos lista a los aplaudidores.

Concentrémosnos. Deseemos un Zacatecas con empleos. Al abrir los ojos, aparecerá.

Cuando veas un limosnero, voltea a otro lado. No hagas caso a eso de que la entidad tiene necesidades.

Entiendan que Zacatecas es el futuro, no el presente. Es la promesa, no la realidad.

Zacatecas es lo que decimos que haremos, no lo que no estamos haciendo.

Zacatecas es la maqueta.

No te enteres de que atropellaron a (más…)

Junio 25, 2008

Mi verdadera historia con La Livianita – Fragmentos

Anacrónicamente, absurdamente, mi tristeza es mía y sola está. Diré con una épica sordina: María Angélica me atrapó con red de cabello anochecido. La conocí un domingo, hablamos de pasear, Leo Dan, Palito Ortega, Leonardo Favio, Daniel Magal y Piero. Así comienza nuestro amor, en primavera, cuando las rosas del rosal son como Jerez Zacatecas y allá andaba yo porque tal pueblo fue propuesto para una emisión de México Magia y Encuentro.

* * *

¿Era yo el orgullo de las letras mexiquenses, prospecto para el Premio Nacional, el próximo Nóbel de hace veintitrés años? Entonces, diría Gaspar Henaine, ah pa’ Nobelcito, mano. Viruta nada contestaría y yo, página sin vuelta ni nexos, sigo soportando gallos que a las seis cincuenta y cinco lanzan sus destemples hacia el cercano Cuencamé.

* * *

Los pobres no imaginaban que puedo cambiar este rancho por una editorial y sin que reclame Josefa, porque la obligué a ser mi esclava. Tampoco imaginaban que hace veinticuatro años tuve prometido el Nóbel que finalmente consiguieron para Paz. El señor Velasco llegó a enorgullecerse cabrón de (más…)

Junio 6, 2008

Ramiro Durán Rentería, excelente fotógrafo nacido en Jalpa Zacatecas

¡Fotos geniales!

Visiten su página:

www.ramiroduranrenteria.com

Junio 4, 2008

Amor, amor – Murmullo de violines en una balada

Archivado en: Jalpa, México, Zacatecas, amor, canciones, life, literatura, music, testimonio — Simitrio Quezada @ 6:11 pm
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El Luminarias era un bar al que nada faltaba. Esas noches de sábado llegaban empujando al sol para que se hundiera entre los cerros de la Sierra Fría. El Tsuru nácar levantaba polvo del rancho llamado “Nuevo”, y se incorporaba a la carretera federal 45.

El Luminarias era un bar expectante. Uno pisaba los escalones con fuerza, las lucecitas azules flotaban en la oscuridad ruidosa. Se pedía cerveza y libro, la canción 122, y la pantalla azul mostraba “Cantaré 0122 José José Amor amor”.

3,2,1… Los violines eran murmullo que subía y bajaba, el micrófono quería temblar, comenzaba el espectáculo autoprovocado; el lanzar la letra adonde quedaba la estela de polvo.

Abril 28, 2008

La confianza de antes

Al igual que yo, mi madre nació a muy pocos metros de un arroyo. Ese rancho se llama Corral de Piedra, entre Jalpa y Tlaltenango, y por cada espacio suyo paseé, jugué a ser jinete y a todos lados entraba. Dentro de cada casa me ofrecieron platos atiborrados de carne con chile y frijoles, tortillas tatemadas y jocoque con tomatillo.

Durante esos fines de semana en mi niñez me arropé con la excesiva confianza que entonces reinaba entre los vecinos. Los chiquillos podíamos entrar a cualquier casa y corral: sólo un palito era travesaño de cada puerta de la misma madera, puesta contra la intrusión de algún animal.

En los patios crecían jitomates, cilantro, orégano, chiles, cebollas, ajos, cacahuates. Merodeaban las gallinas junto a la vaca lechera y el puerco. Durante esa época cuál temor de que alguno fuera a robar algo a los vecinos. Además todos se conocían, convivían constituyendo el mismo rancho.

¿Qué nos sucedió? ¿En qué momento nos perdimos? El respeto por lo ajeno se devaluó, comenzó la (más…)

Abril 24, 2008

Algo sobre la lectura de historietas y el puesto de doña Chuy Martínez en Jalpa (Infancia y comics parte 2)

Archivado en: Jalpa, México, Zacatecas, cultura, cómics, life, testimonio — Simitrio Quezada @ 12:24 pm
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La anterior plaza de Jalpa, cuyo final llegó en 1995, se caracterizaba por una arteria central dividida por el kiosco. Era “el camino prohibido” en la noche, donde las parejitas podían permitirse escarceos y besos prolongados.

Todos los del pueblo sabíamos lo que sucedía entre la oscuridad formada por el follaje de los árboles centenarios y la tolerancia de los mayores. Como niños, sólo nos atrevíamos a penetrar el (más…)

Abril 16, 2008

Ilusiones en el Cine Colonial (nueva versión de “Amores en el Cine Colonial”, Afectos quereres, 2005)

Archivado en: México, Zacatecas, cultura, literatura — Simitrio Quezada @ 2:30 pm
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Bajaré por la calle Concordia. De veras, no se ofendan: los espero en la plaza, junto a los boleros. Ya saben que si paso me duele más… No me hagan repetir esa historia: lo importante es que ella siga bien… No soy pendejo; es lo mejor… ¿De veras me acompañarían por la Concordia? Gracias: ustedes sí son amigos.

Intenté cuidarla, quererla siempre, darle lo mejor que había en mí. La quise hasta el último segundo, cuando la vi de espaldas y quise llorar y me aguanté… y luego corrí y pasé por los telégrafos y encontrando afuera a don Federico le pregunté, pero no la había visto pasar… No la busqué más porque debía poner en alto mi determinación. Además ella dijo que es por su felicidad: entonces para qué seguir rogándole.

 

 

 

Desde aquel martes estuvo rogándome: llegaste a verlo cuando me acompañaba. No es galán, pero Arnulfo y yo habíamos cortado y quise mostrar que no me importaba… Lo sé, Elia, pero no pensaba así entonces… Ya: no te cuento esto para que me regañes.

Sucedió después del recreo. Antes de entrar a clase con la maestra Julieta, Gilberto me dijo que Gallos estaba armándose de valor para pedir acompañarme… No, lo que pasa es que los muy morbosos me apostaron el almuerzo de tres días con tal de verme salir con Gallos… con Onésimo, perdón. Era un reto de Gil y los otros, y no quise verme dominada por ellos. Cuando llegó y le dije que sí, toda la prepa quedó con su espectáculo: Onésimo iba a mi lado y todos aguantaban la risa.

 

 

 

Todos quedaron serios, asombrados. Seguro hasta me respetaban por lograr lo que otros no habían podido… ¿Cómo que por qué? Por mi determinación… La tarde anterior había ido a la biblioteca para hacer una tarea al profe Montes. Como acabé rápido, empecé a hojear los libros de un estante que estaba en un rincón. En un libro verde encontré un capítulo que se llamaba “Determinación. Consiga lo que se propone”, y me lo aventé de un tirón. Quise sacar copias y caminé hasta la tienda de regalos. Sí: es que la presidencia nunca quiso comprar una fotocopiadora para la biblio… Pegué las copias arriba de mi cama y estuve leyéndolas hasta recién nacido el martes, y eso porque mi papá fue a regañarme por la luz encendida.

Al día siguiente pregunté a Gil si creía en la determinación. ¿Qué fumaste, pinche Gallos? Y yo: En serio, la determinación; quiero esto, me lo propongo y lo consigo. Calma, Supermán. Y yo: En serio. ¿Crees que si pienso que una compañera responderá que sí, de veras responde que sí? Gil preguntó quién era. Suelte la sopa, mi Gallos. Y le conté que estaba concentrándome en mi determinación para que Alejandra Reyes me dejara acompañarla. Entonces Gil pareció reaccionar y dijo que sí, que realmente no sabía mucho, pero ya había escuchado de eso. Ya me acordé: sólo tienes que mirarla y, mientras camines adonde está, repite en la mente: Va a responderme que sí, a responderme que sí, responderme que sí, que sí, sí… Lo hice a la hora de la salida y resultó. Entonces los apantallé, toda la prepa quedó de a seis: hasta la maestra Megui miraba por la ventana. A mi lado encontré una Alejandra más bella que nunca, con la mirada baja, como presintiendo algo grande que vendría por darme esa oportunidad.

 

 

 

Bajé la mirada porque me daba vergüenza, Elia: quería (más…)

Abril 10, 2008

No tengo culpa de haber crecido con esta educación

Archivado en: Zacatecas, testimonio — Simitrio Quezada @ 6:11 pm
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En Jalpa, Zacatecas, me educaron la Escuela Gral. Francisco Murguía, el Colegio Miguel M. de la Mora y XEFP Radio Alegría 990 AM.

La lección más sonada era… y no se fijen tanto en el empeyotado que toca el pandero.

Durante aquella década de los años ochenta, los locutores eran (más…)

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